**Bajada:** El sector minero chileno enfrenta una dualidad entre un alto flujo de inversiones y la reactivación de proyectos clave, con la tensión entre el desarrollo y la protección ambiental.
Mientras los números brillan en el mercado de inversiones mineros, con US$ 19.642 millones ingresados al SEIA en el primer mes de la administración de José Antonio Kast, la realidad en el norte de Chile es otra. La reactivación operativa de proyectos clave como el Salar de Surire se encuentra sujeta a suspensiones parciales y demandas ante el Tribunal Ambiental por cuestiones ambientales.
El gobierno de Chile ha aprobado un ITS para optimizar la mina Yumpag Carama en Pasco, con la empresa Rumbo Minero a cargo de la operación.
Este escenario crea un desafío para las empresas mineras, que deben gestionar la sostenibilidad y el impacto ambiental de sus actividades para poder seguir operando en un país donde la protección ambiental es cada vez más estricta.
Es necesario esperar a ver cómo los gobiernos y las empresas mineras toman medidas para aliviar esta tensión entre el desarrollo económico y la protección ambiental.