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La magnitud de la inversión proyectada en la industria minera chilena ha alcanzado un hito sin precedentes. Los proyectos presentados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) suman un acumulado de USD 95.000 millones. Esta cifra no solo refleja la ambición de las grandes corporaciones, sino que posiciona al país como un polo de atracción de capital vital para la descarbonización y la transición de la matriz energética global.
Este despliegue de capital se concentra en diversas faenas a lo largo del norte y centro de Chile. Los principales actores son las grandes empresas mineras y desarrolladoras, que utilizan el marco del RIGI para asegurar estabilidad regulatoria y atraer el financiamiento necesario para la expansión y la profundización de la extracción de minerales críticos, desde cobre hasta litio.
Técnicamente, esta ola de inversión es crucial porque valida la capacidad productiva de Chile en el contexto de la economía verde. Los fondos no solo buscan aumentar el tonelaje, sino diversificar la cadena de valor, pasando de la simple extracción a la integración de procesos de valor agregado, esenciales para la manufactura de componentes de alta tecnología.
Se espera que el RIGI impulse una carrera por la aceleración de permisos y la optimización de la infraestructura energética asociada. El desafío futuro será mantener la sostenibilidad ambiental y social de estos mega-proyectos, asegurando que la riqueza minera se traduzca en un desarrollo inclusivo y duradero para la región.